Un fotolibro ucraniano explora cómo el trauma del hambre soviética sigue vivo décadas después, incluso en gestos mínimos como no querer desperdiciar pan
Publicado por Rodovid Press, I Still Feel Sorry When I Throw Away Food. Grandma Used to Tell Me Stories About Holodomor es una de las obras más originales y perturbadoras sobre la memoria del Holodomor. No intenta representar directamente la hambruna soviética de 1932–1933, sino las huellas psicológicas y culturales que dejó en generaciones posteriores.
El libro, creado por los artistas ucranianos Andrii Dostliev y Lia Dostlieva, parte de una sensación aparentemente banal: la culpa al tirar comida. Para los autores, ese reflejo no nace de la escasez actual, sino de una “postmemoria” heredada de abuelos y familiares que sobrevivieron al Holodomor, la hambruna provocada por el régimen soviético que causó millones de muertes en Ucrania.
La obra se construye como una investigación visual y conceptual. Durante meses, los artistas registraron restos de alimentos antes de desecharlos: arroz sobrante, pan viejo, frutas podridas, comidas abandonadas en platos cotidianos. Cubrían esos restos con tinta negra y realizaban impresiones sobre papel, creando imágenes abstractas y fantasmales que luego combinaban con fragmentos de fotografías de paisajes anónimos.








El resultado es un ensayo artístico sobre la ausencia. A diferencia de otros genocidios o tragedias colectivas, el Holodomor dejó pocas marcas visibles en el paisaje físico ucraniano. No existen ruinas, campos de exterminio o grandes “lugares de memoria” identificables. El trauma sobrevivió sobre todo en prácticas domésticas, silencios familiares y hábitos transmitidos entre generaciones.
La referencia al concepto de “postmemory”, desarrollado por la académica Marianne Hirsch, atraviesa toda la obra. Los artistas plantean que quienes nacieron décadas después del Holodomor continúan cargando emocionalmente experiencias que nunca vivieron directamente, pero que fueron incorporadas a través de relatos familiares, comportamientos y miedos cotidianos.
El escritor ucraniano Serhiy Zhadan, responsable de la introducción del libro, interpreta el proyecto como una reflexión sobre la memoria compartida y la manera en que las sociedades aprenden a convivir con traumas heredados.
Más que un libro histórico convencional, esta publicación funciona como fotolibro, archivo emocional y ensayo visual sobre el hambre, la memoria y la transmisión intergeneracional del trauma. Editado en formato bilingüe ucraniano-inglés, integra la serie Contemporary Ukrainian Photographers Series de Rodovid.
Sobre el libro, traducción de la descripción editorial
“Investigación postfotográfica que explora las huellas de un acontecimiento histórico traumático en las prácticas cotidianas y en el paisaje contemporáneo, poniendo a prueba los límites de la fotografía como medio para representar el trauma.
El punto de partida de este proyecto fue la sensación personal de culpa que acompaña el acto de tirar comida. Este sentimiento es común en la cultura ucraniana contemporánea y proviene de nuestra postmemoria: fue incorporado a los patrones de comportamiento de nuestra generación a través de las historias de nuestros abuelos, sobrevivientes de la hambruna artificial de 1932–1933 en la Ucrania soviética, conocida como Holodomor, que mató a millones de personas.
Las impresiones con tinta documentan la comida desechada, mientras que fragmentos de fotografías encontradas en blanco y negro de paisajes irreconocibles demuestran la ausencia de huellas visibles de la hambruna en el paisaje, a diferencia de muchos traumas colectivos que poseen ubicaciones geográficas precisas y permanecen presentes como ‘lugares de memoria’.”
Libro: I Still Feel Sorry When I Throw Away Food – Rodovid Press

